LA CONCORDANCIA AL ESCRIBIR ALGUNOS NÚMEROS
Los números cardinales comprendidos entre doscientos y
novecientos coinciden en género con el sustantivo al que refieren:
- doscientas treinta y dos ciudades, doscientos treinta y dos pueblos;
- ochocientos cuarenta y dos hombres, ochocientas cuarenta y dos mujeres;
- mil trescientos alumnos, mil trescientas alumnas;
- veinte mil quinientos un mensajes, veinte mil quinientas una personas.
FUENTE: Ciele
viernes, 16 de marzo de 2012
jueves, 15 de marzo de 2012
Sociopatía!
La sociopatía, también conocida como trastorno de personalidad antisocial (TPA), es una patología de índole psíquico que deriva en que las personas que la padecen pierden la noción de la importancia de las normas sociales, como son las leyes y los derechos individuales. Los sociópatas son personas que padecen un mal de índole psiquiátrico, un grave cuadro de personalidad antisocial que les hace rehuir a las normas preestablecidas; no saben o no pueden adaptarse a ellas. Por esto que, a pesar de que saben que están haciendo un mal, actúan por impulso para alcanzar lo que desean.
Las personas con trastorno de personalidad antisocial no logran admitir que están frente a un problema que debe ser tratado. Es por ello que es fundamental que exista un estímulo externo que les permita aceptar dicha condición. Puede venir desde la propia familia como también desde la justicia, que le ordene un tratamiento en vistas de los problemas que le puede acarrear.
Las personas con trastorno de personalidad antisocial no logran admitir que están frente a un problema que debe ser tratado. Es por ello que es fundamental que exista un estímulo externo que les permita aceptar dicha condición. Puede venir desde la propia familia como también desde la justicia, que le ordene un tratamiento en vistas de los problemas que le puede acarrear.
jueves, 8 de marzo de 2012
Feliz Dia Internacional de la Mujer!
"Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional."(Declaración y Programa de Acción de Viena, parte I, párrafo 18)
martes, 6 de marzo de 2012
LENGUAJE COLONIZADO
El lenguaje no es aséptico. Si no se analiza la penetración del poder en los términos con los que hablamos, es posible que a través de él, en forma subrepticia, se diga lo contrario de lo que se argumenta. Así los que se proclaman cruzados federalistas hablan de la Capital y el Interior, en lugar de la Capital y las Provincias. La expresión tradicional es una mirada portuaria del centro hacia la periferia. El triunfo ideológico neoliberal, redujo la potente expresión pueblo a la pasteurizada de gente. El macrismo ha triunfado en la batalla cultural al incorporar la expresión vecinos que atraviesa el lenguaje de políticos de todas las extracciones, a una categoría política. Reduce al ciudadano a una especie de integrante de un consorcio. Los medios hegemónicos en el conflicto de la Resolución 125 hablaban de “campo”, denominación geográfica intencionalmente bucólica para ocultar la real, potente y certera de “patronales agrarias”. Todo problema de tránsito se reduce a la expresión “caos” con la que pierde significación la dimensión real del problema. El “equilibrio fiscal” se redujo a la denominación “caja”. La “crispación” fue un latiguillo que periodísticamente intentaba descalificar el discurso presidencial, ocultando que los más crispados eran los que adjetivaban de esa forma. “Matrimonio presidencial” fue durante mucho tiempo la forma que los presuntos republicanos descalificaban a Cristina Fernández, desconociendo que el Poder Ejecutivo no se comparte porque es unipersonal. Incluso algún periodista inflamado de “crispación” calificó a Néstor Kirchner del “jefe de la jefa de estado”. Muerto el ex presidente, la presidenta pasó rápidamente, a ser un personaje desbordantemente “hegemónico” con decisiones inconsultas.
Los neoliberales usan la expresión “populismo” como una descalificación y “libre mercado” como un paraíso a alcanzar.
El domingo 26 de febrero la penetración colonial atravesó el lenguaje del ensayista Ernesto Laclau y del periodista Horacio Verbitsky. El primero afirmó en el diario Tiempo Argentino: “Como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha dicho, la invasión a Malvinas, el intento de recuperación de 1982, fue un manotazo de ahogado de un régimen militar que se estaba desintegrado, con motivaciones non sanctas. El fervor popular es otra cosa, porque las Malvinas son una reivindicación histórica en la Argentina, y la gente respondió en este sentido, pero ambos aspectos deben ser diferenciados.” A su vez, en su columna dominguera, el autor de “Robo para la corona” escribió: “Salvo error u omisión, las corrientes leninistas, trotskistas y maoístas apoyaron la invasión con entusiasmo.”
Ambos escritores deberían saber que nadie invade lo que le pertenece, sino que lo que hace es recuperar aquello de lo que ha sido despojado. A Ernesto Laclau, con varias décadas residiendo en Londres y a Horacio Verbitsky, de un teclado vitriólico, hay que recordarles aquella antigua caracterización del escritor Franz Fanon, nacido en Martinica, que “el opresor deja sin lenguaje al oprimido y cuando éste asume el lenguaje de aquél, el ciclo de la esclavitud se ha completado.”
Los neoliberales usan la expresión “populismo” como una descalificación y “libre mercado” como un paraíso a alcanzar.
El domingo 26 de febrero la penetración colonial atravesó el lenguaje del ensayista Ernesto Laclau y del periodista Horacio Verbitsky. El primero afirmó en el diario Tiempo Argentino: “Como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha dicho, la invasión a Malvinas, el intento de recuperación de 1982, fue un manotazo de ahogado de un régimen militar que se estaba desintegrado, con motivaciones non sanctas. El fervor popular es otra cosa, porque las Malvinas son una reivindicación histórica en la Argentina, y la gente respondió en este sentido, pero ambos aspectos deben ser diferenciados.” A su vez, en su columna dominguera, el autor de “Robo para la corona” escribió: “Salvo error u omisión, las corrientes leninistas, trotskistas y maoístas apoyaron la invasión con entusiasmo.”
Ambos escritores deberían saber que nadie invade lo que le pertenece, sino que lo que hace es recuperar aquello de lo que ha sido despojado. A Ernesto Laclau, con varias décadas residiendo en Londres y a Horacio Verbitsky, de un teclado vitriólico, hay que recordarles aquella antigua caracterización del escritor Franz Fanon, nacido en Martinica, que “el opresor deja sin lenguaje al oprimido y cuando éste asume el lenguaje de aquél, el ciclo de la esclavitud se ha completado.”
lunes, 5 de marzo de 2012
Las clases altas tienen comportamientos menos éticos que los de menos recursos
Las personas de clase social alta, con más recursos económicos y educación, tienden acomportamientos menos éticos que las personas con menos recursos, reveló el investigador Rodolfo Mendoza Denton.
Mendoza, de origen mexicano y profesor en el Departamento de Psicología de la Universidad de California, publicó el estudio de su equipo en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences". "Llevamos a cabo siete estudios experimentales y naturalísticos, que nos llevaron a conclusiones sorprendentes, porque uno pensaría que las personas con menos recursos estarían más motivadas a comportarse de manera inmoral, antiética o aún violando la ley", añadió.
El equipo, encabezado por Paul Piff, llevó a cabo dos pruebas en situaciones naturales para evaluar las probabilidades de que los conductores de vehículos se cruzaran al paso de otros vehículos en una intersección muy transitada de dos calles con cuatro direcciones, y de los peatones en una esquina del área de San Francisco. El factor de referencia fue la marca del vehículo, la edad y apariencia del conductor para señalar su clase social.
Los autores encontraron que un porcentaje más alto de los conductores de vehículos caros -"un Porsche o un Ferrari", dijo Mendoza- se adelantaba al cruce de otros vehículos o los peatones, comparado con los conductores de vehículos de menos lujo.
En otros cinco experimentos de laboratorio con estudiantes de licenciatura de la UC o una muestra de alcance nacional de adultos, en internet, revelaron que los participantes que se consideraban a sí mismos de "clase alta" tenían tendencias mayores que los de "clase baja" a tomar decisiones antiéticas.
Entre esos comportamientos se cuentan la sustracción de objetos valiosos de otras personas, mentiras en una negociación, mentiras para aumentar las posibilidades de ganar un premio o el aval a una conducta incorrecta en el trabajo.
"Las conclusiones se aplican independientemente de la edad, el género, el grupo étnico, el credo religioso o la ausencia de fe religiosa, y la orientación política de los participantes", indicó el estudio. "El concepto general de clase social incluye los ingresos y también la profesión porque hay profesiones que son prestigiosas aunque uno no gane tanto dinero, como los profesores", indicó Mendoza.
"Ése es el nivel social objetivo, pero está también el subjetivo que es la manera que uno se percibe a sí mismo en relación con los otros", añadió. "Lo importante no es sólo la conclusión de que la gente que está más arriba tiende a comportarse menos éticamente, sino por qué", continuó Mendoza.
"La gente de clase alta tiende a sentir que la avaricia es buena", explicó. "Hay gente que dice que la avaricia es buena por muchas razones, y esa actitud tiende a concentrarse en gente de clase alta", explica.
"Encontramos que la gente de clase baja, o que se percibe más abajo, está más expuesta a peligros, tiene menos recursos, o el trabajo no es estable, el dinero y va y viene, la vida es menos predecible", dijo el investigador. "En ese nivel la gente trabaja más para asegurar que las relaciones humanas sean fuertes y duraderas", añadió.
En cambio, las personas de clase alta "como tienen más recursos, se sienten más seguras, tienen el lujo de ser más independiente, tienden a enfocar pensamientos y las emociones hacia sí mismos y piensa menos en las consecuencias que su comportamiento tiene para otros", concluyó.
Mendoza, de origen mexicano y profesor en el Departamento de Psicología de la Universidad de California, publicó el estudio de su equipo en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences". "Llevamos a cabo siete estudios experimentales y naturalísticos, que nos llevaron a conclusiones sorprendentes, porque uno pensaría que las personas con menos recursos estarían más motivadas a comportarse de manera inmoral, antiética o aún violando la ley", añadió.
El equipo, encabezado por Paul Piff, llevó a cabo dos pruebas en situaciones naturales para evaluar las probabilidades de que los conductores de vehículos se cruzaran al paso de otros vehículos en una intersección muy transitada de dos calles con cuatro direcciones, y de los peatones en una esquina del área de San Francisco. El factor de referencia fue la marca del vehículo, la edad y apariencia del conductor para señalar su clase social.
Los autores encontraron que un porcentaje más alto de los conductores de vehículos caros -"un Porsche o un Ferrari", dijo Mendoza- se adelantaba al cruce de otros vehículos o los peatones, comparado con los conductores de vehículos de menos lujo.
En otros cinco experimentos de laboratorio con estudiantes de licenciatura de la UC o una muestra de alcance nacional de adultos, en internet, revelaron que los participantes que se consideraban a sí mismos de "clase alta" tenían tendencias mayores que los de "clase baja" a tomar decisiones antiéticas.
Entre esos comportamientos se cuentan la sustracción de objetos valiosos de otras personas, mentiras en una negociación, mentiras para aumentar las posibilidades de ganar un premio o el aval a una conducta incorrecta en el trabajo.
"Las conclusiones se aplican independientemente de la edad, el género, el grupo étnico, el credo religioso o la ausencia de fe religiosa, y la orientación política de los participantes", indicó el estudio. "El concepto general de clase social incluye los ingresos y también la profesión porque hay profesiones que son prestigiosas aunque uno no gane tanto dinero, como los profesores", indicó Mendoza.
"Ése es el nivel social objetivo, pero está también el subjetivo que es la manera que uno se percibe a sí mismo en relación con los otros", añadió. "Lo importante no es sólo la conclusión de que la gente que está más arriba tiende a comportarse menos éticamente, sino por qué", continuó Mendoza.
"La gente de clase alta tiende a sentir que la avaricia es buena", explicó. "Hay gente que dice que la avaricia es buena por muchas razones, y esa actitud tiende a concentrarse en gente de clase alta", explica.
"Encontramos que la gente de clase baja, o que se percibe más abajo, está más expuesta a peligros, tiene menos recursos, o el trabajo no es estable, el dinero y va y viene, la vida es menos predecible", dijo el investigador. "En ese nivel la gente trabaja más para asegurar que las relaciones humanas sean fuertes y duraderas", añadió.
En cambio, las personas de clase alta "como tienen más recursos, se sienten más seguras, tienen el lujo de ser más independiente, tienden a enfocar pensamientos y las emociones hacia sí mismos y piensa menos en las consecuencias que su comportamiento tiene para otros", concluyó.
jueves, 1 de marzo de 2012
Somos una especie entre tantas!
Sólo a partir de Darwin se ha comprendido que no somos la especie elegida, sino como dice Robert Foley, una especie única entre muchas especies únicas, aunque eso sí, maravillosamente inteligente. Y no deja de ser paradójico que tantos años de ciencia nos hallan llevado a saber algo que cualquier bosquimano del Kalahari, cualquier aborigen australiano, o cualquiera de nuestros antepasados que pintaron la cueva de Altamira conocía de sobra: Que la Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra.
—Juan Luis Arsuaga, (1954- ) paleoantropólogo español.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

